Abrir la boca y notar que la mandíbula se queda «atascada» o hace un chasquido es una experiencia incómoda y, a veces, alarmante. El bloqueo mandibular es más frecuente de lo que parece y puede tener distintos orígenes. Te contamos por qué ocurre y en qué casos debes acudir al dentista.
¿Qué es el bloqueo mandibular?
El bloqueo mandibular es una alteración en el movimiento normal de la articulación temporomandibular (ATM), la que conecta la mandíbula con el cráneo. Cuando esta articulación no funciona correctamente, la mandíbula puede quedarse fija en una posición al abrir o cerrar la boca, dificultando gestos tan cotidianos como hablar o comer.
Principales causas del bloqueo mandibular
Desplazamiento del disco articular
Dentro de la ATM existe un pequeño disco de cartílago que amortigua el movimiento. Si se desplaza de su posición habitual, puede provocar bloqueos, chasquidos o dolor al mover la mandíbula.
Bruxismo
Apretar o rechinar los dientes de forma habitual sobrecarga la articulación y los músculos de la mandíbula, favoreciendo la aparición de bloqueos y molestias asociadas.
Traumatismos o golpes
Un golpe en la zona de la mandíbula, incluso antiguo, puede alterar el funcionamiento normal de la articulación con el paso del tiempo.
Estrés y tensión muscular
La tensión acumulada por el estrés suele reflejarse en la musculatura facial, contribuyendo a episodios de bloqueo o rigidez mandibular.
¿Cuándo es necesario acudir al dentista?
Conviene pedir cita si el bloqueo se repite con frecuencia, si va acompañado de dolor intenso, si dificulta abrir o cerrar la boca por completo, o si aparece un chasquido persistente. Un diagnóstico temprano evita que el problema empeore con el tiempo.
El bloqueo mandibular puede tener distintas causas, desde el bruxismo hasta problemas en la propia articulación, y no debe ignorarse si se repite o causa dolor.
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